Calvo o cómo nos gusta reconocernos en un spot

Seguro que en los últimos días habéis visto el nuevo spot de Calvo. A mí me parece un anuncio genial, pero hay que reconocer que las últimas campañas de esta marca de conservas lo son. Hoy me gustaría compartir con vosotros los dos spots de esta empresa que más me han gustado.

Desde hace tiempo Calvo ha optado por olvidar la estrategia que durante años utilizaba este sector consistente en enumerar las características y las bondades de su producto. Ahora lo importante no es tanto que sepamos de qué parte del atún hacen la conserva como  tratar de conseguir que nos identifiquemos con la marca por mera simpatía. ¿Cómo lo logra? Pues con spots como éste que acaba de lanzar llamado Autoengaño, una técnica que todos empleamos casi a diario para sobrevivir.

Me gusta este tono irónico del spot, me gusta porque resulta muy humano y me identifico rápidamente: “no, no estoy más “fuertecita” este verano, es que el pasado estaba demasiado delgada” por ejemplo ;) y como bien dice el spot esto nos permite seguir adelante y evitar sentirnos mal. Ahora, si lo que quieres de verdad es vivir… No te autoengañes, todas las conservas no son iguales, así que vive y compra Calvo. Es un acto de rebeldía contra la complacencia de buscar la forma de conformarnos y maquillar nuestra realidad, así que a mí me parece genial. A todos nos hace sonreír porque vemos nuestro comportamiento reflejado, la conexión emocional con la marca hace que fijemos el recuerdo y puede que no compremos Calvo pero en caso de duda, optaremos por esta marca porque ¿quién no quiere vivir? Seguro que quien afirma que lo han dejado de mutuo acuerdo quiere hacerlo pese a crear su propia versión de la realidad.

Esta estrategia es parecida a la que ya utilizó en el spot de las madres:

Un homenaje a las madres y a la imposibilidad de engañarlas. El vínculo con la figura materna es muy fuerte y en cuestiones domésticas casi todos en algún momento la hemos tenido como referente por lo que es doblemente efectiva la asociación. Es curioso también que se vean ejemplos de jóvenes adolescentes, pues creo que todos nos hemos visto en esa situación, acorralados por nuestra madre sobre todo en esos supuestos años de “rebeldía y autodescubrimiento”. Situaciones claras en la que con tan sólo una mirada tu madre sabía perfectamente lo que pasaba. Esa identificación hace que estemos mucho más receptivos al mensaje: si a una madre no se la puede engañar y compra Calvo, tú hazle caso y cómpralo también.

En ambos casos los mecanismos y mensajes son muy antiguos y en publicidad son elementales, realmente no hay nada nuevo, lo que para mí sí es memorable es la forma de presentarlo, humor e ironía son excelentes recursos para que ese mensaje permanezca y termine calando en el consumidor.

¿Y a vosotros qué os parecen estos anuncios? ¿Los recordáis o es sólo cosa mía? Me encantará leer vuestros comentarios :)

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