Vacaciones y Suiza, nada puede ir mal.

¡Buenas tardes! Viernes al fin y os escribo desde un aeropuerto… La lástima es que ya es de vuelta, pero nada es perfecto. Como podéis imaginar mi semana ha sido fantástica: iniciaba mis vacaciones de verano y lo hacía volando para ver a mi familia. Así una se toma las cosas de otra manera :)

  

 

La verdad es que estaba muy ilusionada con este viaje, desde que mi hermano se mudó a Zúrich hace unos diez meses no habíamos ido a verlo, además justo es este cantón uno de los más desconocidos para mí, así que tenía tarea pendiente. 

Aunque esta vez estaría 10 días, siempre siento que no me da tiempo a casi nada y que sigo con muchas cosas por ver. Creo que a los pobres los he mareado bastante con mis cambios de planes y preguntas sobre distintos lugares y combinaciones, porque eran tantos los sitios de mi lista que al final (como me suele pasar) se me quedaron algunos en el tintero… Pero eso ya os lo iré contando poco a poco. Lo bueno es que así siempre tengo una excusa para volver.

Lo mejor de la semana: en primer lugar ver a mi hermano y a Sergio. Hacía meses que no nos veíamos y lo hemos disfrutado mucho. Como cada vez que venimos a verlos, se encargan de hacernos la estancia súper agradable y además con la ventaja de que al ser muchos días no teníamos prisa. Hemos podido ir a nuestro ritmo y si se terciaba estar toda una tarde en Winterthur de cervecitas (yo no, que no soy mucho de cervezas) pues se aplazaban los planes previstos para esa tarde y tan contentos. Geniales las visitas guiadas que nos hicieron a Zúrich y Basilea, así como a las cataratas del Rin, un lugar precioso que nos encantó a todos y de los que os iré contando cosillas e impresiones.

Otra de las cosas que destacaría de esta semana es el encuentro con Ana Hernández, o como muchos de vosotros la conocéis @AnaenSuiza, a la que no veía desde hacía más de un año y con quien me encantó volver a coincidir y poder compartir mesa, mantel y risas. Un gustazo y uno de los grandes recuerdos que me llevo de este viaje. 

Come ci comme ça: aquí he de reconocer mi torpeza con el alemán. Me siento insegura cuando creo que no me voy a hacer entender bien, pero salvo los titubeos de los momentos iniciales, me he desenvuelto bien incluso cuando hemos viajado solos o cuando he ido a hacer la compra. La gran ventaja es que aquí es raro que te encuentres con alguien que solo hable alemán y no sepa algo de francés o inglés, así que comprobado eso, tranquilidad absoluta y a disfrutar de todo.

En lo peor de la semana: la verdad es que no hago más que pensar y poco se me ocurre, quitando las agujetas y el cansancio, pero sarna con gusto no pica, así que bienvenidas sean las agujetas. Aunque mis peques no opinarán lo mismo que estaban los dos reventaditos.

Sé que estoy siendo breve y resumiendo muchísimo mis primeros días en Suiza, pero como os he dicho hoy escribo desde el móvil mientras mis bichos se pelean y temo perder uno de ellos en el aeropuerto, la semana que viene os contaré más… Olvidaros de propósitos y buenas intenciones que esta semana me he portado fatal :))) pero ojalá tenga muchas más semanas así ;)

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